Para Zulema era el mejor día de su vida, hoy cumplía 15 años y eso la convertía en toda una mujer. Salió de la tienda de su madre vestida de paño rojo entre los alaridos de alegría de las mujeres de su familia, mientras los hombres movían sus espadas chocándolas al bailar, simulando un combate. Sus mocasines ceremoniales surcaban cálidos la arena cubierta por los pétalos de mil flores. Avanzaba muy suavemente, casi flotando. Los cascabeles de plata de su calzado arabesco acompañaban con armonía sus movimientos. Sus manos pintadas ceremonialmente de azul Ghena por sus hermanas reflejaban las más importantes estrellas y zodiacos, un mapa celeste, dibujo ancestral que su tribu habían aprendido a interpretar desde el principio de los tiempos. En la puerta de la tienda ceremonial le esperaba su padre, agachado. Feliz recibió a la niña con orgullo y una sonrisa. Con el cuidado que se pone a las cosas que son importantes, las que de verdad lo son, quito los mocasines de oro y plata de los pies de su hija. Ella le acaricio los cabellos y descalza sobre una alfombra turquesa entro en la tienda de su querido abuelo, un lugar tradicionalmente prohibido. Zulema penetro en la penumbra, y allí en el centro estaba su abuelo sentado, iluminado por un candil. La miraba como quien mira a un tesoro. En sus manos, el anciano guardaba una arqueta labrada con unos preciosos motivos en un marfil brillante como la Luna.
-Zulema querida siéntate frente a mí, donde mis cansados ojos puedan verte mejor - dijo.
-Veras, quiero que oigas unas palabritas -Ella obedeció atenta y sonrió, esta era la frase favorita que usaba su abuelo cuando empezaba a contarle a alguien una de sus extrañas historias y reclamaba atención.
- Como bien sabes, porque ya has ido muchas veces a los valles de Tasil con tu madre a coger agua y habrás visto muchos de esos dibujos y pinturas en las paredes, con todos esos animales que a veces parecen como salidos de un sueño. Pero no lo son, porque en realidad son el testimonio de que tal como cuentan las leyendas antiguamente nuestro pueblo vivía en el paraíso, y todo el desierto era un oasis de vida, repleto de plantas, frutos y animales, pero todo eso se acabo un día porque nuestros antepasados pecaron de soberbia, y nuestro señorlos castigo. Eso fue hace muchas eras. Mucho tiempo después vino al mundo un hombre, que fue nuestro profeta ¡Dios lo tenga en su gloria!, Muhamed. Él nos indico el camino de vuelta a la Fe verdadera y respeto al mismo tiempo nuestras antiguas creencias. Ese hombre divino nos salvo y nos enseño el camino a otra tierra prometida más allá de Yazïrat Tarïf , fue hace unos siglos en tiempos del gobernador de Ifriqiya, Abd Al-Aziz . Allí siguiendo las ordenes del gran guerrero Tariq, miles de Bereber se ganaron estar en el paraíso divino, dejándole por herencia a nuestro pueblo una segunda oportunidad en aquellas fértiles pero improductivas tierras. Créeme hija, los rum cristianos que vivían entonces allí eran unos salvajes que tenían por costumbre matar a sus reyes y nada tenían que ver con sus antepasados. Así nuestro pueblo llego a la Cora de Tudmir y convirtió todas aquellas tierras en una imagen de como fuera una vez el paraíso. Allí los nuestros se dedicaron con gran arte a muchos oficios, y hasta llevaron las palmeras de los oasis para no olvidar nunca de donde provenían.
Así transcurrieron siglos donde nuestra aljama vivió feliz en los valles de Ella, dedicándose ahora que ya no tenían la necesidad de leer las estrellas para guiarse por el desierto, a trazar gráciles dibujos de los animales que una vez poblaron el paraíso, mapas de las rutas celestes y alabanzas a nuestro señor en el cuero trabajado en mil formas, destacando sobre todo en la fabricación de calzados, los más ricos y trabajados de todo el mundo, mejor que los de la eterna y bella Damasco incluso. Pero un día a nuestro pueblo se le negó el paraíso de nuevo, y tuvimos que regresar a nuestro desierto. De allí, de Tudmir provienen los mocasines que has llevado puestos hasta tu entrada como niña a la tienda. Ahora quiero contarte algo sobre lo que hay en este cofre, algo que llevaras puesto convertida en mujer al salir de aquí y que mostraras con orgullo a tu familia.. Se trata ni más ni menos de un tesoro venido de nuestro pasado. Un regalo de Dios que demuestra que no hay ningún sitio donde su sabiduría no llegue. Veras... una vez hace mucho tiempo cuando retornaba solo de comerciar con sal en Tasil, quizás porque el resto de los hombres, casados todos ellos, no tenían mucha prisa en volver, pero yo la verdad estaba cortejando a tu abuela. Lo pasaba muy mal si perdía de vista sus celestes ojos durante mucho tiempo. Y es que a pesar de llevar años cortejándola sus padres no accedían a la boda, y es que como ya sabes las cosas aquí suceden lentamente, pero bueno, las cosas son como son ¿y quien soy yo para que darle mas vueltas?, ¡y menos ahora con mi edad!Y así, muy poco a poco mientras retornaba al vientre arenoso del desierto, fui divisando a lo lejos bajo una gran duna roja un misterioso bulto. Supe casi al instante que se trataba de un extranjero, no podría tratarse de ninguna otra cosa, salvo tal vez, de un loco, que a fin de cuentas ¡Ich Ala!, es lo mismo. Al llegar al lado de ese cuerpo extraño que misteriosamente parecía haber sido escupido por las arenas como rechazando reclamar esa vida, me di cuenta que era un Frany , que parecía ¡lo juro por mi querido camello Mussa! estar abrazado cual niño en el vientre de la madre a un objeto que no pude identificar es ese primer momento, porque un repentino gruñido de Mussa, -bendito Mussa que tiene la capacidad de ver mas allá que cualquier otro camello e incluso muchos hombres- me llamo la atención sobre algo todavía más maravilloso,puesto que ese loco parecía estar vivo y no paraba de repetir un nombre que salía de sus resecos labios. Yo no oía lo que decía, pero creía que por un extraño milagro, Dios se había empeñado en salvar a este hombre. Y pensé para mis adentro que yo debía ayudar a este extranjero, puesto que haciéndolo cumplía con una voluntad mas fuerte que la de cualquier creyente, y pese a que la mayoría de esta gente suele ser mala, no es tarea nuestra andar juzgando a los que no practiquen nuestra fe y si se castiga el mal con otro mal, ¿Cuál es la diferencia entre ellos y nosotros?. Así es como yo Hamid, el hijo de Hamir, nieto de Isham, navegante de las arenas encontré a un andalusíyyun perdido entre las dunas. Supe por este español - España es como se llama ahora el país de nuestros hermanos perdidos- que había estallado una guerra allí, de las del peor tipo, aquellas en las que los hermanos matan a los hermanos y no se suele dar tregua al enemigo que es de tu misma sangre. Él había sido militar en Septem y que no estando dispuesto a matar a ningún compañero ni a ser asesinado por traidor, había preferido huir por el desierto donde el destino le llevase con algo de comida y el recuerdo de su amada rifeña un presente que le traía a ella desde su pueblo natal. Juan que es como se llamaba el soldado se estaba - a pesar de mis cuidados - muriendo e imploraba perdón por sus pecados. Aún a riesgo de herejía no pude mas que consolar a este hombre que bajo la acción de las fiebres me creyó un santo o algo por el estilo, le dije que acaso ¿qué hombre no había transgredido nunca la Ley? y es mas ¿Qué placer tiene la vida sin pecado?. Él sonrió por última vez y dio su ultimo suspiro dejando en mis manos su más preciado tesoro, aquello que había agarrado mas fuerte que a su vida, aquel regalo que le recordaba a su amada. - Mira aquí dentro Zulema, este es el tesoro de Juan, ahora es tuyo - Dijo el anciano abriendo el cofre de Marfil. - El cielo es el gran jugador y nosotros solo los peones hija mía, esa es la realidad. En el ajedrez del mundo nos coloca y descoloca para luego súbitamente lanzarnos o sacarnos al pozo de la nada. La muchacha no podía decir nada mientras veía esos zapatos negros de tacón corto finamente trabajados con unas filigranas idénticas a las que ella llevaba dibujadas en su cuerpo y a las que tantas y tantas veces hacia visto dibujadas en los valles sagrados. Preciosos, el abuelo la dejo cogerlos. Entonces al girarlos vio un nombre escrito en la tela en unos caracteres que no conocía pero que su abuelo si y decían "Fabricados en Elda, Alicante".
- En su último suspiro dijo tu nombre -
FIN
Ghena: Pigmento Azulado que es usado intensivamente por los Bereber para tatuar, originario de la India. Los Bereber son llamados desde tiempo inmemorial "Los Hombres Azules".
Yazïrat Tarïf: Gibraltar
Abd Al-Aziz: Gobernador de AFRICA y del AL ANDALUS conquistado (años 714 - 716 DC).
rum cristianos: Romanos / De origen Romano // En esa época los visigóticos que habitaban la península.
Tudmir: Prácticamente lo que hoy es Alicante, Murcia mas el sur de Albacete. La "CORA de TUDMIR" es "El REINO de TEODOMIRO".
Aljama: Comunidad
Ella: Elda
¡Ich Ala!: "¡ICH ALA!" - Dios lo quiere. Por deseo divino. De esta frase viene nuestro - ¡OJALA! - hispano
Frany:Nombre que dan los árabes a los Europeos, data de los tiempos de las cruzadas, viene de - Franco / Francés-
andalusíyyun: Titulo genérico para los habitantes de la península, usado habitualmente en el mundo Árabe y el Magreb.
Septem: Ceuta